domingo, 28 de agosto de 2011

Antonio Torres Heredia, somos nós!


Muitos, mesmo muitos de nós, somos Antonio Torres Heredia. Manietados por sofisticados e complexos nós que condicionam a nossa vida e a reduzem a um espaço de sofridos constrangimentos. Tudo em nome de propagandeada prosperidade inalcançável, que, sabemos, favorecem minorias e são severo castigo de muitos milhões.
Haja esperança e luta para  um dia próximo se atingir algo  que, Antonio imobilizado "codo om codo" e no calabouço, não pôde realizar:

Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
con una vara de mimbre
va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna,
anda despacio y garboso.
Sus empavonados bucles
le brillan entre los ojos.
A la mitad del camino
cortó limones redondos,
y los fue tirando al agua
hasta que la puso de oro.
Y a la mitad del camino,
bajo las ramas de un olmo,
guardia civil caminera
lo llevó codo con codo.

El día se va despacio,
la tarde colgada a un hombro,
dando una larga torera
sobre el mar y los arroyos.
Las aceitunas aguardan
la noche de Capricornio,
y una corta brisa, ecuestre,
salta los montes de plomo.
Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
viene sin vara de mimbre
entre los cinco tricornios.

-Antonio, ¿quién eres tú?
Si te llamaras Camborio,
hubieras hecho una fuente
de sangre con cinco chorros.
Ni tú eres hijo de nadie,
ni legítimo Camborio.
¡Se acabaron los gitanos
que iban por el monte solos!
Están los viejos cuchillos
tiritando bajo el polvo.

A las nueve de la noche
lo llevan al calabozo,
mientras los guardias civiles
beben limonada todos.
Ya las nueve de la noche
le cierran el calabozo,
mientras el cielo reluce
como la grupa de un potro

Que o calabouço encerrado pelos políticos do 'deficit', da austeridade, da pobreza e da fome, um dia seja desmoronado para todos quantos ali  estão encerrados gozem da luz do céu que reluz às nove da noite ou a qualquer hora do dia.